Culpa del Gin
No la estaba buscando.
Soy Grant, un multimillonario que vive para trabajar y no tiene ni pizca de paciencia para las distracciones. Pero cuando una mujer preciosa se cae de la barra del bar y aterriza directamente en mis brazos, todo cambia.
Pelo oscuro. Ojos oscuros. Una boca que pide problemas.
Se llama Ginny. Lo bastante inocente como para que quiera protegerla. Lo bastante sexi como para hacerme perder la cabeza.
Llevármela a casa es la decisión más fácil que he tomado en mi vida.
Retenerla allí ya es otra historia.
Ella cree que esto es temporal. Un deseo de cumpleaños. Un maravilloso accidente.
Se equivoca.
He cerrado tratos que han hecho sudar a hombres hechos y derechos. Pero Ginny Holiday —torpe, brillante y a la que mi dinero le trae sin cuidado— es de lo único de lo que no puedo alejarme.
Es mía. Lo supe en el momento en que la sujeté.
Ahora solo tengo que hacer que se lo crea.
Querida lectora: Grant es todo trajes oscuros, ojos verdes y una concentración implacable; y ahora mismo, toda esa concentración está puesta en Ginny. Este romance, tan pecaminoso como dulce, arde con intensidad desde la primera página.