Luchando por lo Prohibido

Se llama Tink.

Es una cosita diminuta con un vestido verde brillante. Tiene el pelo rubio recogido en un moño y unos ojos azules deslumbrantes.

Es jodidamente preciosa.

Pero es su voz lo que me hace detenerme en seco.

Alguien se está pasando con ella y, aunque sé que se va a liar parda, levanto los puños.

Nadie va a hacerle daño a Tink.

Ahora es mía.

Eso sí, no se lo digas a su abuelo.

Porque él inventó la palabra «sobreprotector».

Y un montañés como yo, con un pasado en el ring, no es exactamente el tipo de hombre con el que quiere que acabe.

Pero esta es una pelea que no pienso perder.

Querida lectora:

Titus es un luchador alfa que está listo para reclamar a su amor, una mujer temperamental y descarada.

Él es una bestia musculosa y ella es una virgen menuda que ladra más de lo que muerde.

Menos mal que Titus sabe cómo domarla… Por su gran miembro, ella se pondrá a cuatro patas y suplicará.

¡Es una historia picante, cariño!

Besos, Frankie